El origen de la hipersensibilidad

¿Cuánta gente en este mundo se identifica a sí misma como émpata? De un modo u otro cada individuo tiene la capacidad para ser un émpata, independientemente de sus juegos de creencias, su edad espiritual, la manera como viven su espiritualidad, o cómo están conectados con la realidad material. 

Durante el transcurso de nuestra vida y desde la perspectiva del crecimiento del ser (durante vidas) es inevitable pasar por el proceso de la fragmentación del ser como resultado de experiencias traumáticas. De niños somos energética, mental y emocionalmente como esponjas que absorben conocimientos en forma de experiencias. Nuestras experiencias tempraneras determinan cuánto asimilamos nuestras lecciones como adultos. Un niño que se desarrolla dentro de la matriz de la madre ya empieza a absorber las vibraciones del ambiente inmediato en el que vive la madre. 

Desde el día en que nacemos empezamos a recibir información y desarrollamos impresiones a todo nivel de nuestro ser incluyendo los niveles sutiles traumáticos y devastadores. De nuestra capacidad como humanos y seres para entender nuestro ambiente y las experiencias que se despliegan en nuestras vidas depende nuestra capacidad para sanar y aplicar los valores y conocimientos en el resto de nuestra trayectoria en el físico. 

Como reacciones en cadena aquello que portamos en nuestro ADN como impresiones de traumas y la salud de nuestro campo electromagnético o aura afecta nuestras vidas. Las impresiones en el ADN provienen de nuestro linaje, de las etapas tempraneras de la evolución como cualquier forma de conciencia hasta la del ser humano evolucionado de la actualidad. Nuestro linaje incluye no sólo lo que aprendieron nuestros antepasados sino también lo que aprendimos como individuos de vida a vida. 

Imaginen entonces por un momento la naturaleza de nuestro aura y la estructura no sólo de nuestro ADN mismo sino de nuestro cerebro y la capacidad para reaccionar a nuestras condiciones ambientales que incluyen no sólo nuestra relación con la naturaleza en forma de ecosistemas sino también con cada ser humano con el que interactuamos.  

Nuestra capacidad para absorber información en forma de experiencias y la energía a nuestro entorno no es bloqueada totalmente. Al igual que cuando niños, abiertos a todo a nuestro alrededor, como adultos seguimos teniendo esa capacidad, hasta cierto nivel. Sin embargo, cuando nos vemos traumatizados nuestra propia energía fragmentada o astillada del ser que ha dejado nuestros cuerpos energéticos actúa como un escudo cuando nos encontramos con cualquier tipo de información que sea percibida como amenazadora. Aprendemos a no confiar en todo lo que vemos o escuchamos o tocamos o en cualquier persona con la que interactuamos, y por lo tanto nos bloqueamos de la posibilidad de revivir una experiencia traumática. Aprendemos a defendernos. Este proceso de aprendizaje a partir de las experiencias es innato en todo ser consciente. 

Cuando hemos sufrido una gran cantidad de experiencias traumáticas nuestrto sistema áurico y cuerpo energético se ve fragmentado y manchado por los fragmentos energéticos del ser de otros seres humanos y otras formas de vida. De ahí las historias de horror acerca de gente portando consigo entidades negativas, demonios y formas de vida no humanas. 

Otras formas energéticas ajenas a nuestro ser pueden engancharse fácilmente a nuestro ser a través de brechas en nuestros cuerpos energéticos, trayendo una amplia variedad de incomodidades, desde enfermedades físicas hasta problemas emocionales y mentales. No se es íntegro literalmente en sí mismo y las huellas energéticas de ADN de otras formas de vida crean parches defectuosos en la secuencia del ADN de su físico. Esas huellas de ADN están compuestas literalmente por fotones y otras partículas diminutas que portan la información de esas formas de vida a las que ellas pertenecen.

La manifestación de la hipersensibilidad

Como humano y ser traumatizado ustedes se han vuelto hipersensibles a sus condiciones ambientales, a veces al punto de estar incapacitados para sentir su propia energía. No pueden sentir como seres humanos percatados con un sentido bien definido de su identidad. Se fusionan demasiado con su ambiente y sienten literalmente todo lo que se engancha con su ser, siendo incapaces de protegerse de toda ese embrollo energético. El interactuar con otros puede ser tan doloroso porque ustedes sienten las emociones de otros exponencialmente, y a veces ni siquiera saben por qué se están sintiendo de esa manera.

Este no es el nivel más alto de empatía que un ser humano puede lograr sino una confusa forma de empatía que surge de su propia fragmentación del ser y la brecha en su sistema energético que ha perdido su capacidad para protegerse. La protección es algo que a veces viene más naturalmente cuando saben cómo establecer límites saludables y crear un sistema energético de autoalimentación basado en su propia integridad y capacidad para nutrirse a sí mismos. Aprenden a expulsar lo que no les pertenece. Como ser íntegro ustedes no necesitan tanta energía de otras fuentes externas a ustedes, y saben bien cuándo ofrecer su energía a otros. 

He leído muchas historias de gente que dice que puede sentir el dolor de otros sin saber exactamente los motivos. Cuando el motivo no es entendido debemos considerar que, asumiendo se trata de un cuerpo energético y aura fragmentados, es importante entender los siguientes factores:

  • La persona que no se siente completa pudiera estar absorbiendo inconsciente o conscientemente las energías de otras personas mediante un contacto directo o indirecto. 
  • Las energías se enganchan automáticamente (a uno) cuando hay poco amor por sí mismo (sistema energético autoalimentador y un aura saludable). 
  • Durante el transcurso de vidas con interacciones conflictivas la persona ha absorbido la energía de otro (experiencias kármicas), especialmente cuando quien está experimentando el dolor de otro fue quien inflingió el dolor, pero no entiende en el momento presente las razones.
  • El atraer relaciones físicas o no físicas (seres conscientes o energías fragmentadas) que reflejan los patroncs repetitivos basados en traumas hasta que la persona ha sanado y ya no atraiga dichas relaciones que disparan el revivirlas o repetirlas. 
  • El trauma original.

En estos casos existe una forma muy limitada de empatía basada principalmente en el ser sensible a las energías de otros. 

Los diversos niveles de la empatía genuina

Cuando nuestros niveles de conciencia aumentan y empezamos a sanar traumas y a adquirir conocimientos empiezan a desplegarse formas más refinadas de empatía. Empezamos a comprender más genuinamente los sentimientos de otros, su sufrimiento y el resultado final de la comprensión mutua.  

Entendemos por qué nos podemos identificar con los sentimientos de otros, por qué otros se sienten como se sienten, y de qué manera atraemos las situaciones a nosotros, gente y energías que se nos enganchan. Entendemos plenamente nuestro propio dolor y nuestras reacciones a nuestras circunstancias ambientales, y empezamos a entender reacciones y situaciones iguales de otros. Empezamos a relacionarnos de una manera consciente con otros.

Antes de lograr un entendimiento mutuo y una empatía genuina debemos primero buscar amarnos a nosotros mismos y tener autocompasión. Sin la emergencia de la autocompasión no puede existir una compasión genuina.

Cuando nos cegamos con nuestro propio dolor y absorbemos el dolor de otros seres conscientes no hay lugar para la lógica y la intuición, y no hay capacidad para crear límites saludables basados en el respeto por uno mismo y la habilidad innata para nutrirnos a nosotros mismos sin ser egoístas. El egoísmo surge cuando no somos capaces de satisfacer las necesidades fundamentales de nuestro niño interior y la persona adulta.  

Una vez logramos un alto nivel de integridad y dignidad en nuestras vidas se vuelve más fácil desarrollar altos niveles de empatía basados en el entendimiento de las necesidades de los individuos y la sociedad en general. Nos enganchamos menos  los resultados negativos que presenciamos. Podemos relacionarnos con el sufrimiento de otros, habiendo aprendido de nuestro propio sufrimiento y habiendo sanado el registro de traumas de nuestro propio ser. No necesitamos más absorber el sufrimiento de otros ni sufrir excesivamente cuando presenciamos el quebrantamiento de la vida humana. Nos volvemos menos reactivos y más proactivos y actuamos con base en el amor. Somos motivados a ayudar altruistamente, pero respetando la senda de quienes siguen aprendiendo. Aprendemos a equilibrar la sabiduría con la compasión y sabemos cuándo actuar y cuándo no. Sabemos qué aceptar en nuestras vidas y qué no. Sabemos cómo protegernos y volvernos nuestra propia fuente de luz y nutrición.  

https://ninespath.com/highest-levels-of-empathy-confused-for-hypersensitivity/

Karla Damarelya Segura

Karla Damarelya Segura is an artist, healer and researcher in the area of natural resource management.

She began her awakening process through the vivid experiences of feeling and knowing the interconnectedness of individuals at the soul level since 2006 and the depth of harmony and disharmony in human relationships. Since then, having studied some basic healing methods, psychology and some notions from social and natural sciences, and amassed knowledge through her own spiritual practices, she has gained a greater understanding of the fundamental contribution of these disciplines and their deficiencies in trying to address individual and collective problems if we only approach them through the lenses of one or a few of these disciplines.

Instead, through a combination of disciplines she finds the inspiration to write about some of our ancient and modern individual and collective dilemmas, problems and lessons.http://www.awarenessofdarkmatter.wordpress.com

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